Opinión juego “Under the Leaves”

Hoy os presento el juego “Under the Leaves”, “Bajo las hojas”, de la editorial de juegos de mesa Marbushka.

Antes de continuar con la explicación del juego quiero resaltar que esta empresa, Marbushka, produce sus propios juegos en Hungría y su filosofía es la de dar un giro a los juegos de mesa para hacer un producto de calidad, de manera responsable y con el objetivo de que la familia entera pueda jugar junta. Son juegos originales y de mucha calidad, tanto en sus materiales como en los diseños.

Edad recomendada: a partir de 6 años.

Tiempo estimado de juego: 45 minutos.

Ambientación de “Under the leaves”. Se acerca el frío y crudo invierno y para evitarlo debes llegar a la Isla del Verano, donde el clima es mucho más agradable. Pero para ello debes construir una barca y cruzar el Lago Intocable. Los materiales para tu barca deberás encontrarlos bajo las hojas del bosque que irás recorriendo durante la partida, no sin encontrar diversos obstáculos por el camino, como el pícaro Flox, que intentará robarte los materiales si se cruza en tu camino, o los animalitos hambrientos del bosque de cuyo encuentro podrás salir beneficiado o todo lo contrario. El juego termina cuando un jugador termina su barco y llega al embarcadero con, al menos, un catalejo en su zona de juego. Se recuentan los puntos y el jugador con más puntuación gana la partida. Es necesario completar la barca para poder participar en el recuento de puntos (en las instrucciones se indica cómo obtener piezas del barco si no se han conseguido a tiempo). Los puntos se obtienen con: las piezas del barco, los catalejos y los personajes de las tarjetas.

Es un juego no colaborativo, de gestión de recursos, con un nivel medio de influencia del azar, y perfecto para jugar en familia.

Descripción y colocación de los materiales: El juego se compone de un tablero con zonas diferenciadas formando un círculo, en el que tenemos en un lado la Aldea, en el extremo contrario el Embarcadero, en el centro la Hoguera y completando el círculo las zonas de los distintos materiales. A un lado del tablero se colocarán boca abajo las fichas de catalejo (algunas contienen puntos de victoria y otras no); junto al Embarcadero se pondrá la carta de la Isla del Verano; en otro lado el carro de Flox con un material de cada tipo encima, y en otro lado el mazo de cartas de aventuras barajadas boca abajo y a pila de descartes a su lado. La flor indicará quién tiene el turno.
Desarrollo del juego:

Cada jugador, en el orden que se determine al principio del juego (en sentido horario o contrario) realizará su turno, que consistirá en:

– Tirar el dado y mover.
– Coger una carta de aventura y realizarla si se corresponde
– Cambiar los materiales por piezas del barco y/o catalejos.
– Pasar el turno al siguiente jugador.

1.- Tirar el dado: el jugador tira el dado de seis caras en las que una de ellas es una bolsa. Si sale un número, el jugador mueve su ficha en el tablero en el sentido de las agujas del reloj y obtiene el material que esté apilado en esa zona (si se ha terminado no se puede robar ninguno) y lo coloca delante en su zona de juego, junto a sus cartas de aventura y las piezas del barco. Si al tirar el dado sale la bolsa, el jugador mueve al personaje Flox por el tablero en el sentido contrario a las agujas del reloj. Al caer Flox en una zona, todos los personajes que estén en ella deben resolver el dilema de si Flox les quita un material o ellos le quitan uno a Flox. Para ello hay seis fichas/tarjetas de Flox (tres con el personaje contento y tres con el personaje triste). El jugador baraja las seis cartas y elije tres de ellas. Si sale mayoría de Flox triste, el jugador gana y elije un material del carro de Flox (si hay), que toma para su zona de materiales. Si sale mayoría de Flox contento, el jugador coloca uno de sus materiales en el carro de Flox. Igualmente, si el jugador, al desplazarse por el tablero de juego, cae en una zona donde esta Flox debe resolver el conflicto antes de seguir con su turno.

2.- Inmediatamente después roba una carta de aventura. Hay tres tipos de cartas: las que tienen una acción o beneficio que hay que realizar inmediatamente (como obtener un material), las que se pueden guardar para realizar más adelante y las que proporcionan puntos de victoria al final (se muestran con una o más estrellas).

3.- Cambiar materiales por catalejos y/o partes del barco. Para terminar la partida y llegar al embarcadero es necesario tener al menos un catalejo y el barco completo (cada barco tiene tres partes, cada una de ellas lleva un indicador de los materiales que se necesitan para conseguirla).

Hay varias acciones que hay que tener en cuenta:

– Para conseguir el catalejo hace falta una ficha de hoja y otra de gota de agua. El agua no se puede obtener directamente, sino que se consigue derritiendo la escarcha (o hielo). Para ello, en lugar de realizar la acción de tirar el dado, el jugador puede ir a la parte central del tablero, la Hoguera, y derretir todas sus fichas de hielo. Si no se ha ido aún a la Hoguera y el jugador obtiene una ficha de hielo que llega a ser la número tres, automáticamente el jugador pierde todas sus fichas de material y las coloca en el tablero.

– También podemos ir a la Aldea y cambiar un material por otro de cualquiera de las zonas del tablero. Toma una ficha de material y devuelve la tuya a la pila del tablero correspondiente.

– Solo se puede construir un barco, no es necesario, por tanto, coger varias piezas del mismo tipo. Si se quieren cambiar (por una ficha de otro color) hay personajes en las cartas de aventuras que nos permiten hacerlo.

4.- Termina el turno y se pasa la ficha de flor al siguiente jugador.

Cuando un jugador completa su barco y tiene al menos un catalejo, se dirige hacia el Embarcadero. ¡Nota! No es necesario caer con la tirada exacta en él. A nosotros nos pasó en la primera partida, que nuestra hija terminó su barco y estuvo la pobre 20 minutos tirando sin caer en el Embarcadero (el resto, mientras, buscando materiales como locos para terminar nuestro barco y caer en el Embarcadero). No es necesario, por tanto, la tirada exacta, se puede llegar pasándose.

También hay que considerar que al final, para estar dentro del recuento de puntos si no se ha conseguido completar el barco, se pueden descartar cartas de personajes con valor de tres estrellas a cambio de una tarjeta de una pieza del barco (o las que hagan falta, si se tienen las estrellas). Es una forma bastante buena de compensar la partida, porque se puede dar el caso de que no tengas muchos materiales pero sí buenas tarjetas de personajes que te ayudan a conseguir puntos.

Es un juego estupendo para jugar en familia. Creo que solo para adultos también se puede utilizar, pero al que ya esté familiarizado con juegos de mesa de un cierto calibre, le puede resultar básico. Volviendo al juego familiar, que creo que es el objetivo con el que este juego ha sido concebido, bajo mi punto de vista está muy equilibrado. Me suelo quedar mucho con la sensación que me da el juego en este aspecto, me enfado bastante cuando los juegos no están equilibrados. A mí no me basta con tableros bonitos y muchas fichas de materiales, debe tener una cantidad limitada de azar y corresponderse las acciones y el esfuerzo estratégico del jugador con los resultados. En este caso, es totalmente disfrutable por niños; creo que desde los seis años perfectamente y quizás desde los cinco si es un niño que está acostumbrado a juegos de mesa no del todo básicos en los que solo hay que tirar un dado. Es perfecto para la concentración y la gestión básica de recursos y acciones: son acciones muy rápidas y un tanto mecánicas, pero debemos estar muy pendientes de los materiales que tenemos, de derretir los hielos y de las cartas. El personaje de Flox aporta un toque de emoción divertida (aunque a los más peques si les quitan muchas veces materiales se pueden frustrar un poco, al nuestro le pasó en la primera partida, esa en la que nuestra hija mayor estuvo los 20 minutos tirando sin caer en el embarcadero, que desastre…) pero es cierto también que la mayoría de las veces Flox nos aportó materiales en lugar de quitároslos; es azar 100% esta acción. Viene también bien para gestionar la frustración.

Mi calificación para este juego (pensando en juego familiar) sería un 8. Nosotros jugamos normalmente con una niña de 9 años y un niño de 6 años (para que os hagáis una idea) y están bastante acostumbrados desde muy pequeños a juegos de mesa de las más variadas editoriales, pero es bastante asequible para comenzar con juegos de gestión de recursos para cualquier peque que se vaya a iniciar. Los diseños tan preciosos que tiene el juego son casi hipnotizadores, dan ganas de jugar y son un acierto. El juego tiene el equilibrio perfecto, para mi gusto, entre duración y nivel de concentración (a nivel infantil) para la partida.

Totalmente recomendable para familias.

Y vosotros, ¿lo conocéis ya? ¿lo habéis probado? Escribidme si tenéis dudas sobre el juego. ¡A disfrutar!

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